En sus declaraciones al periódico el Universal de México, su excelencia Nicolás de Jesús López Rodríguez, dijo lo siguiente: no escotes pronunciados ni minifaldas, porque “la mujer está provocando que sea atacada, se está vistiendo mal está provocando al hombre”.
La pregunta es su excelencia, si esta, un sacerdote, padrastro hermano, tío, padre o un particular, en el derecho de violar a una mujer o una niña por que se ponga como dice usted ropas provocativas.
Permítame decirle que no lo creo señor cardenal, antes que nada recuerde que vivimos en un país donde a diario ustedes pronuncian que es libre e independiente, y segundo lo que cuenta en realidad es lo que decían el señor Eduardo Zainas y Olivia García, participantes en el evento internacional, que la mujer no es la causante de agresiones a su persona al utilizar cualquier tipo de vestimenta que desee. “Lo que cuenta es la actitud de la persona, no la vestimenta”.
Y si nos referimos a la actitud, una de las tareas de la iglesia debía ser el implemento de una campaña general motivando el cambio y provocando la sensibilidad del hombre que entienda que la mujer es su compañera, su amiga, su vecina, su hermana su hija, y en los escándalos de sacerdotes que es quienes bebían estar defendiendo los derechos de la mujer, recordarle que antes que hombres mirando ropas provocativas en niños, niñas y adolescentes son siervos de dios.
Aunque soy de las que piensa que ciertas vestimentas no son correcta en algunas mujeres, pero eso no justifica el abuso físico y psicológico en consecuencia a la violación de la privacidad del cuerpo de esas mujeres o talvez niñas, estamos viviendo en un mundo en el que la mujer no puede confiar ni en el marido, el padre, el hermano, tío sobrino. Eso es lo que realmente preocupa la perdida de los valores familiares, las buenas costumbres y el respeto al nuestro señor Jesucristo.
Vamos a preocuparnos por los problemas que realmente nos corresponden, incentivando el respeto a dios, a la familia, al hogar y sobre todo el respeto al derecho en general de los demás.
La pregunta es su excelencia, si esta, un sacerdote, padrastro hermano, tío, padre o un particular, en el derecho de violar a una mujer o una niña por que se ponga como dice usted ropas provocativas.
Permítame decirle que no lo creo señor cardenal, antes que nada recuerde que vivimos en un país donde a diario ustedes pronuncian que es libre e independiente, y segundo lo que cuenta en realidad es lo que decían el señor Eduardo Zainas y Olivia García, participantes en el evento internacional, que la mujer no es la causante de agresiones a su persona al utilizar cualquier tipo de vestimenta que desee. “Lo que cuenta es la actitud de la persona, no la vestimenta”.
Y si nos referimos a la actitud, una de las tareas de la iglesia debía ser el implemento de una campaña general motivando el cambio y provocando la sensibilidad del hombre que entienda que la mujer es su compañera, su amiga, su vecina, su hermana su hija, y en los escándalos de sacerdotes que es quienes bebían estar defendiendo los derechos de la mujer, recordarle que antes que hombres mirando ropas provocativas en niños, niñas y adolescentes son siervos de dios.
Aunque soy de las que piensa que ciertas vestimentas no son correcta en algunas mujeres, pero eso no justifica el abuso físico y psicológico en consecuencia a la violación de la privacidad del cuerpo de esas mujeres o talvez niñas, estamos viviendo en un mundo en el que la mujer no puede confiar ni en el marido, el padre, el hermano, tío sobrino. Eso es lo que realmente preocupa la perdida de los valores familiares, las buenas costumbres y el respeto al nuestro señor Jesucristo.
Vamos a preocuparnos por los problemas que realmente nos corresponden, incentivando el respeto a dios, a la familia, al hogar y sobre todo el respeto al derecho en general de los demás.